Ahora me encuento en la madurez, esta etapa de la vida en la cual ya ha pasado la tempestad y aquellos truenos de mi vida... pero aún continúa relampagueando.
Intento en ella vivir en paz con lo que es imposible cambiar y en esa paz prefiero guardar los secretos que tenerlos que divulgar. Es una etapa de la vida en la que no soportas las injusticias,aún así, no deseas tampoco la venganza...
Puede ser que la vida no sea la alegre fiesta a la que esperábamos llegar, pero ya que estamos aquí, es mejor que bailemos al compás que nos pone y nos muestra a nuestros ojos. Es una lástima que el lapsus entre ser demasiado joven y demasiado viejo sea tan breve, y que tengamos que decir con tristeza: ¡Qué temprano se nos hizo tarde!
Somos maduros cuando llegamos a la conclusión de que hay que tolerar los defectos ajenos, pero no por eso justificar los nuestros.
Somos de ese género que espera en la esquina antes de lanzarse a conquistar nuevas fronteras, nuevos espacios, nuevas amistades, porque los que estaban, aún se encuentran esperando esa llegada para nuevamente abrazarte.
Somos... soy parte de esas personas que sin ser jóvenes ni viejas, se sienten bien con quien es y siempre dice a sus adentros: Te prefiero mil veces como eres, a que cambies un ápice de ti, entonces no serías aquella persona que un día conocí... y siempre quiero tener a mi lado a la persona que un día encontré en mi camino y llenó mis alforjas.
